Antiguamente, era parada obligatoria de diferentes tipos
de embarcaciones y fue uno de los escondites elegidos por los piratas
franceses y para el tráfico de esclavos. Con la llegada de Bigitte
Bardot en los años '60 Búzios, que todavía era
una desconocida aldea de pescadores, lentamente se fue transformando
en un solicitado destino turístico, famoso en todo el mundo,
debido a sus bellezas naturales.
En la actualidad se ha transformado
también es la parada obligada de todos aquellos Cruceros de Lujo
que recorren el litoral brasileño en la búsqueda de estos
paisajes paradisíacos.
Por otro lado continúa siendo
el destino de cientos de turistas que llegan en sus propias embarcaciones
de todas partes del mundo.